lunes, 7 de abril de 2014

Introducción al periodismo científico

Ejercicio 1

-       Armar un copete informativo de la siguiente nota.


“Jamás un astrónomo ni nadie pensó que un pequeño cuerpo podía tener un sistema de anillos; este hallazgo, además de histórico, es inesperado y va a causar gran sorpresa en la comunidad científica”, aseguró a la Agencia CTyS el doctor Diego García Lambas, director del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (IATE-UNC-CONICET) y partícipe de este descubrimiento.

En la madrugada del 3 de junio de 2013, se aguardaba que un pequeño asteroide llamado Chariklo, ubicado a una distancia respecto a nosotros 13 veces mayor que la que separa a la Tierra del Sol, pasara por delante de una estrella lejana. Este fenómeno, conocido como ocultación estelar, permitiría estudiar mejor la forma de este objeto que mide unos 250 kilómetros de diámetro.

De allí que diversos centros astronómicos de Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile se dispusieran a datar este evento. En efecto, 17 telescopios apuntaron hacia donde pasaría este pequeño cuerpo, dos de los cuales se encuentran en la estación astrofísica de Bosque Alegre, perteneciente al Observatorio de la Universidad Nacional de Córdoba.

Carlos Colazo, astrónomo aficionado que formó parte de las observaciones desde Bosque Alegre junto al investigador Matías Schneiter y Raúl Melia, comentó: “Nosotros notamos que se tapó ligeramente la luz de la estrella, por un cuerpo mucho más pequeño que Chariklo, y pensamos inicialmente que podía ser un satélite”.

Pero otros observatorios también detectaron pequeños cuerpos y, tras hacer cálculos, develaron que todos ellos se ubicaban en forma de elipse, por lo que no se trataba de una constelación de satélites, sino, para sorpresa de todos, de un sistema de anillos en torno a un asteroide.

“En total, conocemos 160 cuerpos sólidos en el sistema solar y ninguno tenía anillos hasta ahora: ni la Luna o Marte, tampoco alguna de las lunas de Júpiter o Mercurio o Venus”, enumeró García Lambas. Y destacó: “Es como si hubiésemos encontrado un minisaturno y es un descubrimiento histórico que tiene su relevancia; seguramente, ahora, se empezarán a buscar otros Chariklos”.

De los 17 telescopios que se dispusieron a analizar la ocultación estelar aquel 3 de junio, nueve de ellos lograron observar al asteroide y los dos instrumentos dispuestos en Córdoba tuvieron resultados exitosos.

El director del IATE manifestó que “es un logro muy importante, porque a veces uno piensa que solamente los modernos telescopios pueden dar lugar a los grandes descubrimientos y, en este caso, uno de los observatorios más viejos que tenemos, que se comenzó a construir en 1920 y fue inaugurado en 1942, nos ha dado una gran alegría”.

Según comentó García Lambas, si bien el observatorio europeo participó de este estudio con un instrumento de última generación que tiene ubicado en Chile, con ese único telescopio no se hubiera podido determinar que el asteroide poseía un sistema de anillos, puesto que se pudo reconstruir su elipse a partir de los puntos de su circunferencia captados desde distintas latitudes.

A partir de los estudios realizados, cuyos resultados se publicarán el próximo 4 de abril en la revista científica Nature, se estima que los anillos de Chariklo están compuestos por hielo y que su masa, en total, podría componer una esfera de cuatro kilómetros de diámetro.

Carlos Colazo comentó a la Agencia CTyS que si se hubiera observado al cuerpo del asteroide ocultando la estrella, el evento hubiera durado unos pocos segundos, pero, como solo se captó cortes de sus anillos, este fenómeno transcurrió en apenas un instante.

Los telescopios, dependiendo su tecnología, son capaces de tomar determinada cantidad de imágenes por segundo. Desde Bosque Alegre, había dos telescopios siguiendo el acontecimiento y lo curioso es que el instrumento más pequeño logró captar la elipse del anillo en dos partes, es decir, a ambos lados del cuerpo de Chariklo, mientras que el telescopio más potente lo hizo solamente en un punto.

El doctor García Lambas explicó que esta falta de detección por parte del telescopio de 154 centímetros de diámetro contribuyó a saber que Chariklo tenía dos anillos. “Ocurre que, al muestrear, el telescopio toma imágenes cada determinados instantes y justo no dató nada en uno de los puntos de la elipse, lo que se explica entendiendo que justo tomó la imagen entre medio de los dos anillos que posee el asteroide”.

Por eso, es tan importante y relevante el haber realizado el estudio desde distintos observatorios, para poder comparar los datos obtenidos y así reconstruir el sistema de anillos. “En este sentido, el observatorio europeo en Chile captó una pequeña disminución en la intensidad de los anillos en medio de ellos, pero con nuestro instrumento justo se captó un punto vacío entre ambos”, describió Lambas.

Si el diámetro del cuerpo central de este asteroide es ligeramente más grande que la provincia de Tucumán, vale mencionar que con sus anillos no llega a cubrir el ancho de la Argentina. De allí la sorpresa de que este pequeño cuerpo que tiene su órbita más allá de Saturno, posea anillos, al igual que los planetas gigantes de nuestro sistema solar.

Cuando se observa un cuerpo con anillos, la primera suposición es que se han formado como producto de una antigua colisión, a partir de la cual algunos escombros quedaron puestos en órbita. En el caso de Chariklo, por estar tan alejado del Sol, se estima que sus anillos están compuestos principalmente por hielo.

“Ahora que descubrimos anillos en este asteroide, los grandes telescopios van a apuntarle para estudiar con precisión la composición química de sus anillos y, a partir de ello, podremos saber mucho más sobre cómo llegó a formarse”, observó García Lambas.

Asimismo, el director del IATE aseveró que se empezarán a buscar otros asteroides con anillos: “Pienso que no va a haber muchos Chariklos, pero, de alguna manera, vamos a entender qué factores dieron lugar a su formación y esto va aportar mucha luz sobre lo que conocemos del sistema solar y de los sistemas planetarios en general”.

miércoles, 8 de mayo de 2013

¿La ciencia en los temas cotidianos o los temas cotidianos en la ciencia?

Les presentamos al periodista Diego Golembeck:


Habla de temas cotidianos desde la ciencia, por ejemplo por qué se nos pega una canción y no la podemos sacar de la cabeza o es mentira que las mujeres hablan más que los hombres. 

Sus columnas salen publicadas en La Nación: http://www.lanacion.com.ar/autor/diego-golombek-1056

Aparte, realiza el programa Proyecto G. Aquí algunas secciones:

Ciencia de película: Viaje en el tiempo (Volver al futuro)


Ciencia en la punta de la lengua


Ciencia de película: láseres (Star Wars)


martes, 18 de septiembre de 2012

Ejercitación: Lanzamiento del SAC-D/Aquarius


REDACTAR volanta-titulo-bajada y 7/8 párrafos

A las 11.09 de la mañana, hora argentina, será lanzado el satélite Glory Desde la base aérea Vanderberg, se lanzará el cohete Taurus XL, que transporta al satélite Glory, que recogerá datos factores determinantes del cambio climático: la radiación solar y los aerosoles terrestres.


Información brindada por el Dr. Marcos Machado, investigador de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE),  a la Agencia CTyS . Es especialista en actividad solar.

 el Glory detectará las variaciones de la radiación solar, la cual puede provocar un aumento o disminución de la temperatura en la Tierra”.

Asimismo, proveerá información sobre los aerosoles, que son partículas muy pequeñas, del orden de los micrones, que están en suspensión en la atmósfera terrestre y absorben o repelen las variaciones en la radiación solar.

todos los aerosoles derivados de la quema de carbón absorben dicha irradiancia y provocan calentamiento global. Además de los asociados al carbono, todos los sulfatos también generan el mismo efecto y pueden desplazarse por la atmósfera a partir de un tormenta de arena, por ejemplo
.
Ya se sabe qué aerosoles atrapan la radiación solar y cuáles los refractan, aunque se desconoce bien sus zonas de producción, distribución y tiempo de permanencia.

el Glory permitirá monitorear el surgimiento y disipación de los aerosoles, de manera casi permanente en todo la esfera terrestre.

Por la simple evaporación del agua de los océanos, que contiene sales, se produce una refección de la radiación

Una vez que el Glory sea puesto en órbita, se comenzarán a probar sus instrumentos y recién luego empezará a enviar información.

Todo satélite abandona el cohete con las funciones vitales mínimas para que pueda ser comandado desde una estación terrestre. El proceso de ponerlo en órbita, probar los instrumentos y ponerlos en funcionamiento puede demorar, en lo mínimo, unos tres días, y, en los máximo, varias semanas